ISSN 2359-4101

Brazilian Literature in Translation / Literatura Brasileña en Traducción

Issue / Numero



El estallido


Author | Autor: Luís Dill


Traducido por Girassol Sant’Ana | Ilustrado por Rogério de Souza Coelho


1.

- Grapia.
- ¿Qué?
- El nombre de esa madera, Julia.
- ¿Consigues pensar en eso en un momento como este?
- Perdón.
- ¿Con nosotros en una situación de estas?
- No he tenido intención de irritarte.
- Mira, creo que hoy será imposible que alguien me irrite más.
- ¿Te duele?
- La rodilla, Rui. Las dos en realidad. Y también me duele la espalda. Pero el peor
dolor es el de las rodillas.
- ¿Muy agudo?
- El dolor va y vuelve. ¿Se habrá roto?
- ¡No, Julia! No se habrá roto nada.
- ¿Seguro?
- Una rotura es una cosa muy seria. Tú estarías muriéndote de dolor.
- ¡Ay!, no me hables de morir, Rui.
- Vale, no hablaré.
- No quiero morirme.
- Nadie se va a morir. Lo peor ya ha pasado, Julia.
- ¿Tú crees?
- Claro.
- Vale.
- Y tenemos bastante aire aquí.
- Vale…
- Sólo no intentes moverte.
- Ajá.
- Descansa, Julia. Intentar moverse puede empeorar las cosas.
- Mira, me encantaría poder moverme.
- Sí, a mí también.
- ¿Y tus costillas, Rui?
- Sólo me duelen cuando respiro.
- Ah, Rui, este no es momento para chistes. Fíjate dónde estamos…
- Ya, tienes razón. De acuerdo. Perdón.
- Así que, ¿grapia?
- Madera fuerte, dura.
- Menos mal, ¿no?

2.

- ¿Cuánto tiempo hace ya, Rui?
- Espera, déjame ver.
- ¿Consigues mover el brazo?
- Consigo.
- Pues míralo.
- ¿Con esta oscuridad?
- Inténtalo, Rui.
- Voy a intentar presionar el botón de la luz contra la piedra…
- ¿Y qué? ¿Lo has conseguido?
- Lo he conseguido. ¡Uf!, el reloj está lleno de polvo…
- Sóplalo, Rui. Eso, eso, sóplalo. ¿Y ahora? ¿Ya puedes ver?
- Espera, voy a apretar otra vez el botoncito. Hummm. Qué raro…
- ¿Qué ha pasado?
- Creo que se ha parado, Julia.
- ¡Ay!, lo que faltaba.
- Sí, se ha parado.
- ¿Qué hora está marcando?
- Las veintidós diecinueve.
- Ay, Rui…
- ¿Qué pasa, Julia?
- ¿Tú crees que tendremos que pasar la noche aquí?
- Ya.
- Ya, ¿qué?, Rui. Tú siempre usas este Ya cuando no sabes qué decirme. Esto es
muy irritante, ¿sabes?
- Vale. Perdón.
- Perdón, perdón. También te encanta decir eso…
- Ya, es decir, vale.
- ¿Y qué, Rui? No me engañes. ¿Crees que nosotros tendremos que pasar aquí la noche?
- Creo que sí.

3.

- ¿Sólo el brazo, Rui?
- El izquierdo.
- ¿Y el derecho? ¿No consigues moverlo?
- Consigo. Un poco. Consigo tocarme. Un trozo de la cadera, un trozo del muslo.
- ¿Sólo?
- Sólo, Julia. Si intento mover el brazo hacia atrás, el codo se atasca. Y tampoco
consigo levantar el brazo. Muchos escombros. Escombros, no: bloques de hormigón.
- ¿Y tu brazo izquierdo?
- Está bastante lastimado. Me escuece mucho.
- ¿Es el del reloj?
- Sí.
- ¿Qué consigues hacer con el brazo izquierdo?
- Tampoco puedo hacer mucho. Él está más alejado de mi cuerpo. Con el brazo
izquierdo no consigo tocarme, tampoco consigo doblarlo. Está prácticamente
preso. Pero creo que está bastante cerca de ti.
- ¿A sí?, Rui.
- Por el sonido de tu voz.
- Estaría bien si me tocaras.
- Ya… ¿Y tú? ¿Consigues mover los brazos?
- Los dos están al lado de mi cuerpo, muy juntitos.
- ¿Pero la cabeza se mueve?
- La muevo, la muevo. Sólo no veo nada.
- Gírate hacia aquí, para el lado de donde viene mi voz.
- Me he girado.
- Mira a ver si ves la lucecita de mi reloj.
- Vale.
- Voy a apretar el botoncito. Mira.
- ¿Lo has apretado?
- Lucecita azul.
- No he visto nada.
- Mira, otra vez.
- No. Ay, Rui.
- Tranquila, debe haber alguna cosa obstruyendo.
- Obstruyendo.
- ¿De qué te ríes, Julia?
- Te encanta usar unas palabras chulescas.
- ¿Obstruyendo? De acuerdo. Entonces, ¿qué te parece tapando?
- Yo sé muy bien qué quiere decir obstruyen

4.

- ¿Crees que alguien nos habrá oído?
- Puede ser.
- Ay, Rui. Contesta.
- ¡Shhh!
- ¡Dime!
- Tranquila, Julia. Nosotros tenemos que quedarnos callados y esperar un poco
para saber si alguien nos ha oído.
- Voy a gritar otra vez.
- ¡Shhh!

5.

- ¡Mira! ¿Lo estás escuchando, Julia?
- Sí. Creo que sí.
- Otra vez. ¿Oyes ahora?
- ¿Qué es?
- Un móvil. Mira.
- Es el mío. Está en el vibra.
- ¡Cógelo!, Julia.
- ¿Dónde?
- ¿No está contigo? ¿Ahí cerca?
- No. ¡Ay!, Rui. Alguien me está llamando.
- Ya. ¿Pero por qué está en el silencioso?
- Ah, Rui…
- Si estuviera con aquella musiquita tuya…
- ¿Qué tiene el timbre de mi móvil?
- … alguien podría escuchar.
- Me encaaanta el timbre de mi teléfono.
- Entonces ¿por qué está en el silencioso?
- Ah, Rui… Yo qué sé… Debo haberlo puesto en el silencioso sin querer… no lo sé.
- ¿Consigues verle la luz?
- No. Está demasiado oscuro.
- Si consigues alcanzarlo… Nosotros estamos a salvo.
- Creo que está cerca de tus pies.
- ¡Ah!, mierda.
- No consigo moverme de la cintura hacia abajo. ¡Ay!
- Cuida tus rodillas. Déjalo.
- ¡Ay!, no te pongas así, Rui. Parece incluso que no quería alcanzar el móvil.
- Déjalo.
- Parece incluso que tengo la culpa porque el móvil está en el silencioso.
- ¿Y no la tienes?
- Ay, Rui…
- Vale, de acuerdo. Perdón.
- ¿Y el tuyo, Rui?
- ¿Mi móvil?
- Sí. ¿Dónde está?
- En casa.
- ¡Caray!, Rui.
- Lo dejé cargando.
- ¡Caray!, Rui. Eres rico, tienes dinero para tener más de un móvil. Cuántos quieras.
De los más modernos. Y entonces, ¿tú dejas el tuyo en casa?
- No soy rico.
- Claro que eres.
- Tonterías…
- Yo sí que no lo soy. Y sabes bien de ello.
- Vale, Julia…
- Mira, va a sonar hasta que salte el buzón.
- Ya. ¿Quién te estará llamando?
- ¡Yo qué sé! ¿Cómo voy a saberlo, Rui?
- Fíjate, y es insistente. Te está llamando sin parar.
- No sé quién es…
- Bueno, sea quien fuere…
- ¿Qué?, Rui.
- … podría sacarnos de esta.

6.

- ¿Julia?
- …
- ¿Julia?
- ¿Qué pasa?
- Ah, qué susto.
- ¿Creías que me había muerto?
- ¡Claro que no! Ya te lo he dicho: nadie se va a morir aquí.
- Bueno, enterrados ya estamos…
- Déjate de tonterías, Julia.
- Vale. Dime.
- Quería saber.
- ¿Qué?
- Si te arrepientes.
- Depende. ¿De qué?
- ¿De haber venido?
- ¿De encontrarme contigo?
- Sí.
- …
- Puedes decírmelo, Julia. ¿Te arrepientes?
- …
- Ya lo he entendido.
- No, espera.
- Está bien, Julia.
- No es lo que piensas.
- Sé…
- En serio. No te pongas así. Es este dolor en la espalda.
- Vale…
- Claro que no me arrepiento.
- No es lo que parece…
- Pareces un crío.
- Vale…
- Un crío sólo que de dieciséis años.
- Vale…
- ¡Para, Rui! ¡Mira alrededor! ¿Consigues ver alguna cosa? ¿Consigues moverte?
- No…
- ¡Entonces!
- Vale, está bien, Julia.
- Escucha. No me arrepiento. Estoy preocupada. Muuuy preocupada.
- Yo también estoy muy preocupado. No es privilegio tuyo. Sólo pretendía dar
conversación. Hace con que el tiempo pase más rápido.
- …
- …
- …
- …
- No me arrepiento…
- Ah, no. Julia…
- No me…
- Por favor, no llores, va. Por favor.

7.

- ¿Crees que habrá sido un terremoto, Rui?
- Creo que no.
- Ya, aquí no hay terremotos, ¿no?
- Lo peor es que los hay.
- ¿Terremotos en Brasil? ¿Venga, Rui?
- Es verdad. Incluso aquí ya ha habido. En el interior.
- Habla en serio.
- Claro, no son terremotos grandes como vemos por ahí, en otros países, pero
son terremotos, sí.
- ¿Crees que…?
- No. Terremoto no ha sido. Seguro que no.

8.

- Ahora es tu turno de gritar, Rui.
- Vale.
- Estoy cansada. Ronca incluso.

9.

- Rui es nombre de viejo.
- Lo sé. Ruy Barbosa, por ejemplo.
- ¿Quién?
- Un tipo de hace tiempo, Julia.
- ¿Ves? Es nombre de viejo.
- Ya, pero creía que te gustaba mi nombre.
• No he dicho que no me guste. Es que nunca jamás había conocido a ningún Rui
de dieciséis años.
- Sé.
- ¿Nadie había comentado nunca?
- ¿Qué mi nombre es nombre de viejo? No.
- Ah, ¿venga, Rui?
- Te lo estoy diciendo.
- ¿Ni siquiera tus novietas del instituto?
- No tengo novia, Julia. Ya te lo he dicho.
- Ahora me querrás decir que nunca has tenido novia?
- No, no es eso.
- ¿Has tenido?
- Más bien unos ligues.
- Ligues, sé.
- Hoy día las chicas no quieren nada en serio.
- Ajá.
- Te gusta entrometerte, Julia.
- Me gusta.
- Por lo menos no es con la i griega al final.
- Ah, hay mucha diferencia.
- Una vez he buscado el significado de mi nombre.
- ¿Y qué te ha salido?
- Rui es de origen alemán.
- ¡Madre mía! Pero si tienes el pelo oscuro, ojos oscuros.
- No soy de origen alemán. Sólo lo es mi nombre. ¿Sabes qué más he descubierto?
- Cuéntame.
- Rui es la forma apocopada de Rodrigo.
- Que es ¿el qué? Apo… ¿qué?
- Apocopada. Ya. Palabrita difícil.
- Apocopada. Parece nombre de hierba. Infusión de apocopada.
- Significa, a ver, que una palabra ha perdido un trozo, una sílaba, que ha sufrido
una reducción.
- Ah…
- Como gran.
- ¿Gran?
- De grande.
- Ah…
- Gran es la forma apocopada de grande.
- Mira, sinceramente…
- Ya, lo sé. Tonterías.
- No, no es eso. Es que Rui no tiene nada que ver con Rodrigo.
- Ya.
- Tendría que ser Rod o, yo qué sé, Drigo.
- También lo creo, Julia. Entonces creo que soy una reducción rara de otro tío.
- Tampoco te pases, ¿eh, Rui? ¿Y Julia?, mi nombre. ¿No lo has buscado?
- Claro.
- ¿De verdad?
- Por lo que he leído, viene del latín. Julia quiere decir llena de juventud.
- ¿Sí? Bueno, tengo quince… Hasta ahí…
- También he leído que Julia quiere decir excelente amiga.
- ¡Ah!, tienes razón.
- Y también decía que las de nombre Julia se dedican mucho a las personas que
les gustan.
- Correcto, correcto, realmente soy así. Sólo no he entendido ese tema del latín.
¿Dónde está?
- En realidad, latín es una lengua. Muy antigua. Ya casi no se habla.
- Ay, qué tonta…
- No, Julia. Pero tienes razón, el latín no deja de ser un lugar. Vino de Italia.
- Entonces ¿Julia es un nombre italiano?
- Sí, de cierto modo.
- Pero ¿quieres saber la verdad?
- ¿Sobre tu nombre?
- No ha venido de Italia, no. Ha venido de una telenovela.

10.

- ¿Sabes contar chistes, Rui?
- No.
- Entonces cuéntame uno.
- Pero si acabo de decirte que no sé contar chistes.
- Cuenta, va, que vuelve el dolor.
- ¿En serio?
- Un chistecito para distraerme, Rui.
- ¿Chiste? Yo qué sé, déjame recordar un chiste…
- Cualquiera, Rui. Date prisa.
- Es que no sé contar chistes.
- No hace falta saber contarlo. Sólo dime el chiste.
- Vale. De acuerdo. Pero te lo he advertido, no sé contarlo.
- Cuéntamelo de una vez, Rui.
- El médico entra en la habitación del paciente y dice: Tengo una buena noticia y
una mala noticia. El paciente dice: ¿Cuál es la buena, doctor? Entonces el médico
dice: He acabado con sus dolores en las piernas. Ah, maravilla, dice el paciente. ¿Y
cuál es la mala, doctor? El doctor dice: He tenido que cortarte las piernas.
- ¿Estás de broma, Rui?

11.

- ¿Qué ha sido eso, Rui?
- No lo sé. Un estallido.
- Ay, no me hables de estallido, Rui.
- Pero ha sido pequeño.
- ¿Crees que va a caerse más?
- Tranquila, Julia. Dime. ¿Se ha estrechado más ahí?
- No.
- ¿Estás segura?
- Creo que sí.
- ¿Has sentido moverse alguna cosa?
- No lo sé. Creo que no. ¡Ay, Dios mío!
- Tranquila, Julia. Debe haber sido alguna acomodación.
- ¿Tú crees?
- Sí, ha sido. No te inquietes.
- Pero y eso ¿qué es? ¿Acomodación?
- Ah, es sólo una manera de hablar. Es… Yo qué sé… Como… Piensa en una pila de libros.
- ¿Libros?
- Imagínalos cayendo, desmoronándose.
- Ajá.
- Después que se haya caído la pila todavía puede ser que uno de los libros se
deslice un poco por el medio de los demás. ¿Has entendido?
- Pero ¿y si…?
- No te preocupes, Julia. Nuestra cabaña de grapia nos va a proteger.
- Ay, ¿tú crees?
- Así es.
- ¿Una mesa, Rui?
- Ella es bastante resistente. No te preocupes.
- ¿Y todo este peso?
- No está todo encima de la mesa, claro.
- ¿No?
- Por lo que consigo entender, nosotros nos hemos quedado presos en una especie
de cueva, de agujero. Creo que entre dos bloques. La mesa está sujetando sólo
las cosas más ligeras. Tenemos aire y, por suerte, no hace mucho calor aquí.
- ¡Ay!, Rui. Cómo ha pasado una cosa de estas… con… nosotros…
- No llores, Julia. Por favor.


12.

- Ai gota filin… dét tunaite gonabi a gud naiti
- ¿Estás cantando, Julia?
- Dét tunaitis gonabi a gud naiti
- Es aquél grupo que te gusta, ¿no?
- Ajá…
- He estado bajando algunas músicas de Black Eyed Peas para regalarte.
- ¿De mi grupo favorito? ¿Lo juras?
- Lo juro.
- ¿Cuáles?
- Ah, un montón. Esa que estabas cantando, por poner un ejemplo. Esa está
bastante bien. La escucho un montón.
- Me encaaanta.
- I gotta feeling. Está bastante bien, de verdad.
- Tunaitis de naiti, létis laiveri api, ai gó mai monei, letispendi irapi...
- Tranquila, Julia, no te emociones demasiado, no te menees mucho. Esto de aquí
no es una pista de baile.
- Ah, me encaaanta aquella rubia.
- ¿Fergie?
- ¿Sabes que cumplo años el mismo día que ella?
- Qué cosa.
- Veintisiete de marzo.
- Bien.
- Dicen que me parezco un poco a ella…
- ¿A Stacy Ferguson?
- La cara, la sonrisa, el pelo, el cuerpo… Espera. ¿Por qué me lo has preguntado?
¿No te parece?
- Me parece, sí.
- Bueno, hay veces que ella lleva el pelo oscuro, pero a ella le queda mejor el
rubio. Yo sólo no tengo los ojos claros como ella.
- Tus ojos son preciosos.
- Negros. ¿Te gustan?
- Me encantan.
- Qué bien. ¿Y el disco?¿Cuándo me lo ibas a regalar?
- Todavía lo estoy montando. Mañana, creo.
- Ah, vale. Bien, me va a gustar. Dime el nombre de ella otra vez.
- ¿De la cantante?
- Sí.
- Stacy Ferguson.
- ¡Vaya!, hablas tan bien. ¿Has estudiado inglés?
- Estoy estudiando.
- Debes reírte de mí, ¿no?
- ¿Por qué?
- Debo haber cantado todo mal…
- No, no, estaba bastante bien.
- Ya, haz como si me lo creyera, Rui. Pero ¿sabes decirme de qué trata la música?
- La traducción. Ah, más o menos…
- Dímelo, Rui. Dime. Yo canto y ni siquiera sé lo que estoy cantando.
- Espera, déjame recordar la letra… Bueno, empieza… Es como: Yo tengo una sensación,
que hoy por la noche va a ser una buena noche… Y se quedan repitiendo eso.
- Vale. Pero ¿y después? ¿Aquella parte que me gusta?: Tunaitis de naiti, létis
laiveri api, ai gó mai monei, letispendi irapi
- Ah, ya. Espera… Es como Hoy es la noche, vamos a vivirla a mil, tengo mi dinero,
vamos a gastarlo todo
- Me encaaanta esa canción.
- Tiene gracia.
- ¿El qué?
- ¿Te das cuenta, Julia?
- Dime.
- La letra de la canción que te gusta.
- ¿Qué pasa?
- Yo tengo una sensación, que hoy por la noche va a ser una buena noche
- ¡Ay, Rui!

13.

- Es que te has quedado un buen tiempo callada.
- Vale, pero ¿y tú? ¿no podías decir algo para animarme?
- Decir ¿el qué?
- ¿Decir el qué?, ¿decir el qué? Yo qué sé, una cosa interesante. Nosotros en esta
oscuridad.
- Perdón.
- Y además ha empezado a dolerme otra vez la espalda.
- ¿En serio?
- Sí. Creo que hay un ladrillo aquí abajo.
- Tranquila, Julia, muévete despacio.
- O quizás sea una piedra. ¡Ay!
- ¡Julia!
- ¡Ay! Pero qué mierda. No consigo llegar cerca…
- Me habías dicho que estabas con los brazos bien cerca del cuerpo. ¿Es eso
verdad, Julia?
- Así es.
- Entonces intenta levantar un poco la barriga.
- Vale.
- Después, intenta arrastrar una mano por debajo de tu cuerpo y coge esa piedra
que te está molestando.
- Ay, es pesada…
- ¿Lo estás consiguiendo?
- Uy, uy, uy…
- ¿Lo has conseguido, Julia?
- ¡Hecho!
- ¿Has conseguido?
- Ay, Dios… Qué sofoco…
- ¿Y qué?
- Ah, ha mejorado un poco. He conseguido empujar la piedra.
- Bien.
- Creo que es un trozo de escayola o yo qué sé el qué…
- Ahora haz lo mismo, intenta levantar tu cuerpo y usa la otra mano para terminar
de apartar el trozo.
- Vale. ¡Uy!
- Pon la mano por debajo…
- ¡Ay, ay, ay!
- Usa aunque sea la punta de los dedos para cogerlo…
- ¡Hecho!
- ¿Lo has conseguido?
- Lo he apartado…
- Muy bien. ¿Ves?
- Sí.
- Eso, respira. ¿Te has cansado?
- He hecho mucha fuerza.
- ¿Te duele?
- Me ha aliviado la espalda.
- ¿Y las rodillas?
- Ahora no me duelen tanto.
- Bien.
- Parece que están, así, flojas.
- Ah, eso es así.
- Yo estoy muy atrapada de la cintura hacia abajo. ¿Y tus costillas?
- Todavía me duelen un poco, pero está todo bien.
- ¿Has visto, Rui?
- ¿El qué, Julia?
- Cuando quieres, sabes animarme.

14.

- ¿Qué hora será, Rui?
- Las veintidós y diecinueve minutos.
- Qué graciosito…
- Ni idea, pero ya hace bastante tiempo que estamos aquí.
- ¿Crees que será de madrugada ya?
- Hummm… Creo que no, Julia.
- Porque mi madre se va a quedar súper preocupada y va a venir a buscarme.
- Claro.
- ¿Y tus padres, Rui? ¿Vendrán a buscarte?
- Ellos… Claro, ¿no?, Julia. Claro que sí.
- ¿Y crees que ellos sospecharán dónde estamos?
- Ya…
- No me mientas, Rui. Por favor.
- Puede ser.
- ¿Puede ser?
- Yo qué sé, Julia. Creo que sí.
- …
- …
- Creo que no, Rui.
- Hay que pensar positivo.
- ¿Por qué irían ellos a buscarnos justo aquí?
- Bueno… ellos… pueden…
- No, Rui, ellos no pueden, no. Ellos no tienen cómo saber que estamos aquí.
- Ya, pero…
- Ni ellos ni nadie, Rui.
- Tranquila, Julia. Llorar no va a mejorar las cosas para nosotros. Tenemos que
mantener la calma.
- Nadie sabe… que nosotros… estamos… aquí…
- No llores, Julia. Por favor.
- Nadie sabe…
- Sí que sabe.
- …
- En serio.
- …
- ¿Julia?
- ¿Lo juras?
- Lo juro. Ahora no llores más, ¿vale?
- Vale. Pero ¿quién lo sabe?
- Un compañero mío.
- ¿Le has dicho que vendrías aquí?
- Le he dicho.
- ¿Conmigo?
- Sí. Le he dicho que iba a salir contigo y que nosotros vendríamos aquí.
- ¡Ay, gracias a Dios!
- Ya.
- Ay, ¡Qué bueno!
- Ya, Julia, bueno, ¿no?
- Mucho. ¿Eso quiere decir que él enseguida se dará cuenta de lo ocurrido y avisará
a alguien?
- Por eso nosotros tenemos que mantener la calma, Julia.
- Vale.
- Tenemos que quedarnos charlando, dejando pasar el tiempo, porque las cosas se
van a arreglar.
- Vale. Y ese amigo tuyo ¿tiene casa en tu urbanización?
- Eso es.
- ¿Y cómo sabrá él que…?
- ¡Tranquila, Julia! Cuando una cosa como estas ocurre, todos se enteran.
- ¿Tú crees?
- Claro que sí.
- ¿Estás seguro?
- Estoy.
- Fíjate bien, Rui…
- Te lo estoy diciendo. ¡Uf!, ¿lo estás escuchando?





to the top