ISSN 2359-4101

Brazilian Literature in Translation / Literatura Brasileña en Traducción

Issue / Numero

year/año: 2012
issue/numero: # 05



¿escaleno?


Author | Autor: Luci Collin


Traducido por Luci Collin

En F amo las expresiones equilibradas, la habilidad para elaborar enredos
riquísimos y describir pequeños acontecimientos abatiendo así la estrechez
de los cotidianos, prestando luz a lo oscuro a lo embrutecido. Y
cuando veo su boca hablando de la vida, me enorgullezco de pertenecer
a aquel universo, me alegra saber que el tacto de aquellas manos viene muchas
veces en dirección a mi cuerpo y que él lo encuentre, F como un todo, confortación
y tal vez júbilo también en cómo nos ejercemos. Amo la serenidad del rostro que
comprende medias palabras, que conoce y respeta la profundidad de las miradas
perdidas en nada, que sabe y recita odas en silencio. Hay un confortarse cuando me
divierte con sutilezas, cuando consigue risas sinceras de los cuasi imperceptibles.
En F amo el discurso del cuerpo que frecuenta el mío, es más, que armoniza con
el mío con delicadeza sencilla, que revela el encanto de las melodías simples, y yo
reposo en un inteligible que me hace siempre bien. De F necesito de la placidez de
los encuentros, de la proximidad en lo oscuro, de los ojos reconociendo en los míos
la manera invisible como el tiempo se extiende por las miradas contaminando de
recuerdos, muchas veces tristes, todo lo que se ve. Presta dignidad y nitidez a aquella
sensación de entendimiento que sólo los cómplices logran. Es magnífico el fruto del
amor que F hace venir a mí, es sólido es manso es confiable es maduro es traslúcido
es bello es único es absoluto.

El polígono más simple y que inspira                                                 
más confianza, el triángulo, fue considerado                                                 
por Platón el elemento clave para la                                                 
comprensión del universo y                                                 
de todas las cosas.                                                

Habría vagado en el desierto hasta enloquecer por tanta inexistencia a mi
alrededor Habría tomado el veneno que existe a escondidas en el armario del baño
Habría clavado aquel puñal en el propio pecho Me habría flagelado hasta ver sangre
hasta sentir tamaño dolor y la vergüenza de la desesperación que el olvido de mí
me extinguiese en cuanto alguien Habría andado en la madrugada hasta que el aire
helado no llegase y yo nunca más respirase Habría dejado al agua tomar mis sentidos
después de que mis brazos desistiesen de alcanzar el margen Pero habiendo dicho tú
Sí finalmente ahora oigo mis promesas las promesas suyas las palabras abiertas
explotando las palabras ingenuas el hambre y la desesperación de las voces lo que
susurran las frases perturbadas locas incluso perturbadoras Y mi lengua tu lengua
hago que las sorpresas broten de la boca de los labios que no sé sean suyos sean lo
infinito, ya que intento medir con mis besos y me pierdo y recomienzo y me pierdo
y la aventura es sin fin y mis manos no se sosiegan y yo quiero apoderarme de la
suavidad y de contornos y entender pedazos que zozobran pero pierdo en este
juego pierdo porque no existen reglas y vale sólo lo que sus olores determinan lo
que sus ojos escenifican.

Polígono de tres ángulos y tres lados.                                                  
Porción de plano comprendida entre tres                                                   
líneas rectas, que se cortan y                                                   
que terminan en los puntos de intersección.                                                  

No debo amar a N y no amo. No amo en N lo que veo y siento y sé precioso en
F. Pero deseo, insanamente deseo y es una incomprensión mezclada con éxtasis, es
un desvío que se traza conscientemente, un despropósito marcado por la finitud de
la sed de los cuerpos que prescinden de parámetros para existir. No conozco de N
las esencias ni divido con N aquello que entiendo allí por dentro. Pero me despierto
y pienso en tener aquel cuerpo y paso las horas en aquel delirio de las ausencias y
el día pasa y es de noche de nuevo me adormezco y hago de N el objetivo de los
sueños y me despierto y pienso en tener aquel cuerpo. Enloquezco, posiblemente.
No es justo mirar a F a los ojos. No es lícito besar su boca - es lo mentido. Es
indecente abrazar a F en la oscuridad. Siento una impureza esparciéndose a
través de todo lo que digo. Y no es justo solo quedarse en silencio. Y es claro que no
debo amar a N y no amo. Pero quiero. Perdidamente ansío aquellos besos malditos
la única posibilidad de sobrevivencia.

Los puntos de intersección de las rectas que                                                   
limitan el triángulo son los vértices,                                                  
los segmentos limitados por los vértices son los lados, la                                                  
perpendicular bajada de un vértice al lado                                                  
opuesto marca la altura relativa al lado                                                  
considerado.                                                 
 
Embriago a N con frases hago reverberar en sus oídos el impudor de los
adjetivos impuros y el cuerpo de N aprecia el descompás de los sentidos vibra y me
deleito y me quemo y pierdo el sentido y recupero el sentido sólo para constatar: esto
es tan irreal que nada además de este momento existe. Y mi filosofía es tan
ridícula que río, que me río a carcajadas, que callo sin pretender una aclaración.
Entonces existen sólo los sonidos dulces y los encantamientos que se han vuelto
eternos por los besos y vueltos inmediatos por la voracidad de lo indiscursivo. Por el
abismo que nos circunda y por el aire sofocante que es la atmósfera de la habitación
y por aquella tristeza felicidad que siempre impregna el ejercicio de el deseo loco.
En esta oscuridad negrura tiniebla ceguera, en lo invivible en lo desmesurado en lo
generosamente bello e infame toco a N y creo tener a N por completo. Y sólo en este
breve momento siento el cuánto existe todo.

Los tres ángulos y los tres lados de un triángulo                                          
constituyen sus seis elementos principales.                                         
La suma de los ángulos de un triángulo es igual                                          
a dos ángulos rectos.                                         

Si F dijese si ordenase si gritase Vete ya Vete ya, yo intentaría hacer las maletas
pero estarían siempre vacías si F mandase Vete me llevaría un dolor indescriptible y
sabría ser el comienzo de mi propia disolución. Pero F no dice nada. ¿Habrá tal vez
vivido emoción parecida, obsesión como la mía? ¿Será la suya un alma mucho más
noble que disimula la comprensión de lo que sucede? ¿La suya será un alma fría? ¿O
benevolente? Sin respuestas apenas miro de lejos observo y pienso en cuánto amo
la integridad de F y desprecio mi disipación.


La superficie de un triángulo es igual al producto
de la base dividida por la mitad de la
altura. El área de
un triángulo es igual al semi producto de los
números que expresan la base y la altura.


N dice cosas ridículamente imprecisas, desconoce casi todo a no ser lo
inmediato, lo vulgar, la obviedad de su discurso llega a golpear los oídos. N tiene
una limitación condenable, es incapaz de percibir en los silencios, desconoce
lo indescriptible y la vida al lado de N debe ser irremediablemente monótona y
mediocre. Habiéndome yo dictado estas sentencias para que me orienten para
que me fuercen a ver cómo N es en sí el propio absurdo y después veo a N
aproximándose y veo las manos maravillosas y la boca y la voz y los relevos
y las exigencias y el gusto y aquellas sentencias con las cuales intenté forjar
las mentiras se despedazan contra las piedras habiendo caído desde lo alto de
un precipicio que yo ni diviso pues mientras acaricio la piel de N y olvido los absurdos que engendré. Olvido que nunca deberé amar a N y lo que hago tiene
mucho de irreversible.

Un lado cualquiera de un triángulo es menor a la
suma de los otros dos y mayor que
su diferencia. Considerándose los
lados de un triángulo desiguales y siendo S su
área, cuál es la mayor distancia: ¿entre el
punto dado y F o entre el mismo punto y N?

F no dice nada. F al que amo y a quien necesito. F la parte tangible
y ecuacionable. La sensación de seguridad, el sentido. ¿Debo argumentar? ¿Sobre
qué? ¿Debo partir? ¿Intentar olvidar involucramientos y dejar la historia sin final?
¿Apagar rostros tal vez, recobrar un rumbo? ¿Rever los cálculos? ¿Abrir el juego?
¿Debo tengo la obligación de decir a F lo que sucede? ¿ y qué sucede? En F amo las
certezas. F la solidez que necesito. No debo amar a N y no amo.
Es noche de nuevo y hago de N el objetivo de mis sueños.





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